¿Qué es un Sendero Escutista?

Los Senderos Escutistas (Scouting Trails) son visitas a lugares de interés histórico, cultural o geográfico característicos de un país o región que han sido diseñados para proveer una experiencia educacional entretenida y segura para niños y jóvenes entre 9 y 17 años. Los Senderos Escutistas fomentan la exploración de estos lugares en todos sus aspectos, más allá de los recorridos turísticos típicos. Los Senderos Escutistas de Puerto Rico han sido diseñados especialmente para transferir el patrimonio del conocimiento sobre nuestra cultura, historia y valores nativos.

domingo, 24 de octubre de 2010

Visita Hacienda La Esperanza

Visita a la Hacienda La Esperanza



El Sendero de la Reserva Natural Hacienda La Esperanza pertenece a la categoría de Conservación. Los requisitos para explorar este Sendero fueron desarrollados por nuestros buenos amigos del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico.

Son las 6:30 am y comienza la aventura.  Un grupo de los Aventureros de la Paz madrugaron para participar del Programa de Voluntariado del Fideicomiso de Conservación.  

El grupo fue subdividido en tres para participar  de diversas actividades.  Un grupo participo del mantenimiento de siembra, la cual  forma parte de un proceso de manejo y conservación en la Reserva Natural.  Este grupo visito un área en la cual se han sembrado árboles variados con el propósito de estudiar su desarrollo en condiciones diversas y conservarlos.  Estos árboles están sembrados en sectores conocidos como "islas".  Nuestra misión fue ayudar a darle mantenimiento a esta área. Luego de las instrucciones pertinentes, se nos entrego equipo que incluía: guantes, machetes, azadas, rastrillos, garabatos y picos. 


Comenzamos con mucho entusiasmo y energía, a lo cual ayudaba la temprana hora de la mañana, con un tibio sol y la brisa de la cercanía de la costa.  Sin embargo, en la medida en que el tiempo pasaba, se iba sintiendo el efecto del esfuerzo físico que conlleva la tala de matorrales utilizando machetes y azadas.  Como era de esperarse, el clima fue cambiando de un tibio sol a uno más intenso.     
Fueron varias las ocasiones en que tomamos un descanso para tomar agua y comer alguna merienda que nos proveyeron.  Realmente no sé si fue más el tiempo de descanso que el tiempo de trabajo en la tala, pero si se que a pesar de lo arduo de la tarea, se hizo el esfuerzo por parte de las jóvenes, quienes algunas de ellas no sabían usar un machete..   

Mientras tanto otras jóvenes participaban del Censo de Aves, actividad se lleva a cabo periódicamente.  Es parte del proceso de investigación que realizan un grupo de Ornitólogos. Este proceso les permite conocer qué tipo de aves se encuentran en la zona, cuáles son sus características y como interactúan con el medio ambiente. 

Nuestra aventura comenzó a las 7:00 de la mañana, luego de haber sido transportados en un tractor hacia el interior de la zona boscosa de la finca. 

Éramos ocho, pero fuimos divididos en dos grupos, un grupo iría por el camino más largo, recorriendo doce (12) puntos, ya marcados por los investigadores.  En cada punto debíamos estar un espacio de 10 minutos en absoluto silencio (algo casi imposible para nuestras aventureras), eso nos permitía y escuchar el sonido particular de cada ave  y poder así identificar a qué ave correspondía el sonido, verificando la especie con el uso de binoculares  provistos por los investigadores.
 
Obviamente, nuestros maestros nos iban enseñando, con un cartel de dibujos de aves, cuáles de ellas podríamos encontrar.  Así logramos identificar la reinita, el turpial, las garzas, las golondrinas, pitirres, martinete y otras aves con nombres difíciles para ahora recordar.  A través del recorrido pudimos entrar en contacto con diversos ecosistemas, incluyendo plantas silvestres y árboles que habían crecido allí gracias a las semillas cargadas por algunas aves y posadas a través de sus desechos. También  encontramos cuevas de cangrejos y jueyes,  manglares,  salitrales y finalmente  nuestro recorrido concluyo en la playa, donde el cantar de los pájaros se confundía con el sonar de las olas y la fresca brisa.

 Por otro lado el otro grupo que participó del censo de aves estuvo en un manglar de un  pie y medio de profundidad.  Su faena fue un poco más compleja, pues los olores del manglar no eran muy agradables y requirieron del uso de botas para poder entrar al mismo. Sin embargo, de igual manera disfrutaron del recorrido y la experiencia fue única.  El día estuvo hermoso, un sol radiante nos arropó y la brisa  junto al olor de los jazmines nos cautivó, haciéndonos más conscientes de la grandeza que el Señor creó. 
Ya para las 11:30 am habíamos cumplido con nuestra misión como voluntarios y comenzamos el regreso al Hogar.  Con esta actividad cumplimos con el requisito de participar de una actividad de voluntarios.  Esperamos regresar pronto para completar los demás requisitos.
“La Aventura continua…”

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